lunes, 31 de diciembre de 2012

La otra crisis de la deuda


Cuántas veces habremos escuchado en este 2012 lo de la herencia recibida, lo de vivir por encima de nuestras posibilidades, lo de que en el pasado lo hemos hecho mal y ahora nos toca pagar las consecuencias… Después de flagelarnos, el deseo es que por lo menos, cuando quiera que sea que todo esto acabe, nos llevemos una lección aprendida. Sin embargo, no estoy yo muy convencido de que vaya a ser así, y si no, miren.

Según  la ONG Global Footprint Network (GFN), el 22 de agosto de 2012 la humanidad agotó todas las reservas naturales que teníamos para este año. Este hecho se viene repitiendo, como mínimo, desde finales del siglo pasado, con el agravante de que cada vez la fecha se adelanta un poco más. Que hayamos agotado nuestras reservas el 22 de agosto no significa otra cosa sino que el 23, el 24, el 25… y así hasta el día de hoy, 31 de diciembre, vamos a estar viviendo de los recursos del año que viene.

Se puede sobrevivir a una crisis financiera, o por lo menos lo estamos intentando, pero creo que lo tendremos más difícil cuando llegue una crisis natural. Esto no es ningún mensaje ambientalista, pro osos panda ni nada de eso. Mi idea no es hablarles de salvar ballenas sino de economía. A veces parece que hay que analizarlo todo desde una perspectiva económica para que te hagan caso.

Si hoy nos ponemos a gastar más de lo que tenemos, habrá un día en el que no tengamos sino deudas (¿les suena?). Es importante que busquemos con urgencia una forma de cambiar de rumbo ahora que estamos a tiempo. Creo que a estas alturas, teniendo en cuenta lo que estamos viviendo, nadie puede tenerme por loco si digo que los excesos de hoy los pagaremos mañana.  Tengamos cuidado con esto de vivir a crédito, no vaya a ser que algún día nuestros hijos escuchen aquello de la herencia recibida.

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